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Escándalo con Daniel Scioli: como el turismo se desplomó en Argentina le cortó contratos millonarios al INDEC


24 de diciembre de 2025

Daniel Scioli decidió cortar el financiamiento a encuestas clave del Indec tras la difusión de datos que exhiben un rojo profundo en el turismo. El conflicto expone una vieja tensión argentina: qué hacer cuando la realidad empírica desmiente el relato.

Redacción La Plata Diario

Hay decisiones administrativas que, leídas en clave política, funcionan como un acto de sinceramiento. La que tomó Daniel Scioli al retirar el financiamiento de dos encuestas centrales del Indec —la de Turismo Internacional y la de Ocupación Hotelera— pertenece a esa categoría. No es solo un recorte presupuestario: es un mensaje.

Los datos que precipitaron la ruptura son incómodos. En octubre, el turismo internacional dejó un déficit de USD 365 millones: menos extranjeros ingresando al país, más argentinos viajando al exterior y una fuga de divisas que tensiona el frente cambiario. Para un Gobierno que necesita dólares como oxígeno, el turismo pasó de ser promesa a convertirse en problema.

Los desastrosos números del turismo avivaron las tensiones entre Scioli y Lavagna por las mediciones del INDEC

Scioli, que conoce como pocos la lógica del poder y del clima interno, optó por una salida conocida en la política argentina: cuestionar la medición antes que el fenómeno. Desde su entorno sostienen que las cifras “no reflejan la realidad del consumo turístico” y ponen bajo sospecha la metodología del Indec. El organismo, en cambio, responde con el manual técnico en la mano y una frase que suele anticipar conflictos mayores: falta de financiamiento.

El resultado es una estadística reducida a su mínima expresión. Menos muestra, menos encuestadores, menos territorio. Lo justo y necesario —según el Indec— para calcular el PBI. Es decir: se preserva la macro, se resigna el detalle. Una síntesis que también es ideológica.

El dato central, sin embargo, no es metodológico sino político. El turismo dejó de ser un activo narrativo. Con una caída acumulada del 22% en el turismo receptivo durante 2025 y un déficit anual que podría rozar los USD 9.000 millones, la estadística pasó de aliada a adversaria. Y cuando eso ocurre, el sistema político argentino suele reaccionar de manera defensiva.

Nuevo round entre Scioli y el Indec: datos incómodos en la Encuesta de Turismo Internacional

La tensión con Marco Lavagna no es menor. El titular del Indec defiende la ortodoxia técnica y recuerda que, incluso, se reforzaron los relevamientos a pedido de Turismo. Scioli, en cambio, objeta un número clave: el gasto promedio diario del turista extranjero, estimado en USD 88, que considera subvaluado. Detrás de esa discusión hay algo más profundo: cuánto vale, en términos simbólicos, admitir que el país dejó de ser atractivo incluso para quien viene con dólares.

La decisión de avanzar con un índice propio de turismo completa el cuadro. Banco Central, Migraciones y cámaras empresarias como fuentes alternativas. No es nuevo: cuando la estadística oficial incomoda, la política ensaya su propio espejo. El problema es que, en un contexto de fragilidad macroeconómica, la proliferación de indicadores erosiona la credibilidad, no la mejora.

Scioli y la baja del convenio con el INDEC: ¿Por qué dejan de medirse las estadísticas de turismo?

El caso recuerda otras discusiones abiertas: la canasta del IPC que no se actualiza, las cifras de crecimiento bajo sospecha, los datos que se vuelven opinables. No es un fenómeno aislado, sino una señal de época. En la Argentina, los números no solo describen la realidad: la disputan.

Y cuando un secretario decide dejar de pagar para no mirar, el problema ya no es el Indec. Es el diagnóstico.

Redacción La Plata Diario

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